(aparco un rato largo mi transición a los 40, seguiré. algún día).

este verano me he divorciado. lo he decidido por que ya era hora.

después de múltiples subidas y bajadas por mis “ansias” de hacerme de gente agradable a mi lado, en esta mi vida como “inmigrante”, lo he decidido, y tantas situaciones límite me han orillado a esta maravillosa decisión.

no se cuantas veces diré que el estar fuera de tu país te hace ser vulnerable, y desgraciadamente, esto no es nada positivo, porque mucha gente se aprovecha y abusa. acepto que me he pasado de confiada, acepto que he dejado de pensar, de hacer o de opinar “solo por agradar”, pero este verano he decidido decir BASTA (por no decir “que chingue a su madre”).

me he divorciado de mi parte frágil e inepta. la tonta, pues. me he divorciado de la baja autoestima que no dejaba expresarme ni decidir lo que quería o no decir. y lo he puesto en práctica, y después de mucho tiempo me he sentido yo misma, me he recuperado y es la sensación más gratificante, emocionalmente hablando.

me he recuperado, sí.

si me permites, sea cual sea tu situación, no dejes de decidir que es lo que quieres, ni de respetar tus sentimientos, si siguen contigo es por algo, es tu esencia. defiéndelos con inteligencia y con buenos argumentos aunque nadie los entienda, eres tú. deja de buscar gente solo por sentirte acompañado, y aprende a ver que la gente a la que le gustas nunca te pedirá explicaciones.

me he divorciado y soy más feliz que nunca.

 

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